Refinamiento
Todo es cada vez más rápido y mejor. El avance no descansa, aunque no siempre dé pasos de gigante. Entre las grandes innovaciones, los pequeños pasos cada vez más seguidos también nos hacen avanzar. Movidos por la competencia y las expectativas de los clientes, los ingenieros, constructores y diseñadores están constantemente preocupados por mejorar lo que supuestamente ya está acabado.

El gran toque maestro sigue siendo importante. Donde no hay nada, tampoco se puede mejorar nada. Pero la obligación de una continua optimización desvía la atención hacia los detalles técnicos. Agudiza la vista para fijarse más en el detalle.
Y precisamente en el detalle es donde se decide si algo es bueno, mejor o excelente. Los detalles son los que, interactuando sin que a menudo resulten perceptibles, condicionan la impresión que uno tiene de la calidad, comenta René Spitz, crítico de diseño, en su artículo especializado. La relación puede así incluso invertirse: muchas mejoras se funden en el detalle para convertirse en un gran éxito; muchos pequeños pasos se convierten en un salto de gigante.

Sus teorías demuestran su validez en la nueva línea de diseño Siedle Basic. Ésta muestra como se manifiesta el progreso en el refinamiento, como la calidad formal pasa a convertirse en lo que conocemos como "primera clase" gracias a su efecto espacial y su convincente funcionamiento.
Trasfondo
René Spitz

La sencillez es coyuntural: Cuanto más complejos parezcan los contextos y con mayor dinamismo varíen, más atractivo será el efecto de lo sencillo. El diseño adopta un papel especial de cara a este efecto, ya que lo que se percibe como sencillo estéticamente, también implica un manejo poco complicado y agradable en el trato diario.
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